El Novio y los Pelos De Abajo

Publicado por BBXX World en

Articulo orginal de: Mélanie Berliet

“Llegué,” dice mi novio por teléfono, mientras abre la puerta principal.

Mierda, pienso yo. Llegó temprano.

No me malentiendan. Incluso después de 18 meses de citas, casi siempre deseo la compañía de mi novio. A veces eso significa escribir silenciosamente en nuestros computadores lado a lado, y a veces significa diseccionar el episodio más reciente de "Downton Abbey" mientras uno de nosotros está en el inodoro. (Si mi novio es la personificación de la manta amarilla regalona que mi madre me cosió cuando era un bebé, estoy bien con eso. Ambos son geniales en la cama).

Pero por más ansiosa que esté por saludar a mi novio después de cinco días de viaje de negocios, el cual me robó el calor humano en la cama durante demasiado tiempo, realmente podría haber utilizado los 20 minutos adicionales hasta su llegada programada esta noche. Ya ves que todavía necesito deforestar mis regiones inferiores.

En esta etapa de una relación, ustedes podrían pensar que me sentiría cómoda de dejar que mi vello púbico creciera a longitudes nunca vistas desde que comencé a ocuparme de ellos en la universidad. ¿Una infracción tan pequeña al Acuerdo Tácito de Mantenimiento, verdad?

El hecho es que soy Tipo-A hasta el punto de planchar las fundas de las almohadas, así que aflojar en cualquier cosa, se traduce en ansiedad para mí. Como resultado, trabajo duro para mantenerme al tanto de la correspondencia relacionada al trabajo, de asegurarme de tener hummus en mi refrigerador en todo momento y para permanecer físicamente atractiva para mi novio.

Llámenme una Lamentable Vergüenza Para Una Feminista todo lo que quieran, pero nunca verás un "corte de pelo de mamá" en esta cabeza, y si estoy con pantalones deportivos, es mejor que creas que los he examinado para llevarlos a un potencial óptimo. Prefiero ser llamada superficial que arriesgarme a perder la atención de mi novio.

Aunque a lo que a mí respecta, sentirse sexy no requiere modestia. Gracias a nuestra política de puertas de baño abiertas, mi novio ya ha presenciado alguna nariz poco refinada sonarse, arreglos de cejas, rasuradas, y la inserción y eliminación de innumerables tampones. Creo que es adorable dejar que alguien sea parte de esos momentos tan privados.

¿Es esta noche el momento de agregar el corte de vello púbico a la lista de comportamientos personales compartidos? Me imagino en manos y rodillas, recogiendo fragmentos de vellos canallas con una toalla de papel mojada. Por alguna razón, la hipotética escena de limpieza me aterra. ¡Los vellos deben permanecer un día más! De todos modos, ¿no son sólo el papel de envoltorio para llegar al regalo?

El comentario que me descoloca viene una después, mientras que mi novio está dentro mío.

"Puedo sentir tus pelos frotarse contra mí", dice.

¿Le oí bien? Tan concentrada estaba en cambiar de arriba a abajo sin dejarlo salir - una maniobra satisfactoriamente sexy para el esfuerzo sincronizado que requiere - que pude haberlo escuchado mal. Reviso la lista de alternativas posibles: ¿Puedo sentir tu pelo?, ¿pecho?, ¿fuego?

Estoy 99,72 por ciento segura de que dijo "pelos", y 100 por ciento segura de que su comentario no fue enmarcado como un cumplido. Según mi estimación, hay una probabilidad moderadamente tranquilizadora de que estuviera bromeando.

Siempre y cuando puedas sintonizar de nuevo en tu frecuencia de calor, es increíble romper en risas durante el sexo. Si el comentario púbico se hizo en broma, sin embargo, la ventana para el tiempo de respuesta adecuado ya pasó. Así que o mi novio odia mi vagina, o, gracias a mí, ambos hemos perdido una risa entre medio del sexo.

Al día siguiente, priorizo "depilación" por sobre "recoger el vestido de la dama de honor para la boda de Nicole", "renovar el pasaporte" y "re-enseñarme álgebra para ayudar a los chicos de secundaria" en la lista de tareas pendientes.

Media hora después de la cena, comienzo a seducir a mi novio, ansiosa por reparar su opinión sobre mis partes femeninas. No es mucho antes de que su mano esté coqueteando con la banda elástica de mi ropa interior, que el roce se detiene brevemente.

“Estás pelada de nuevo,” dice.

¿Es decepción lo que percibo? "¡Tú eres el que señaló la necesidad de jardinería!"

"Noooo. Dije que podía sentir tu púbicos. Porque me gustó.”

Mis hombros caen derrotados. Me siento tonta de haber agonizado por lo que mi novio supuestamente quería decir, en lugar de haberle preguntado en el momento, y por considerar que podría no sentirse atraído por mi vagina.

Por sobre todo, me siento tonta por arreglar mi pequeña parcela de pelo tan minuciosamente, sin cuestionarme el hábito por una década. Contemplando los miles de dólares gastados durante estos años para mantener mi región púbica como "piso de madera dura", me pregunto cómo caí tan fácilmente frente al modelo púbico de Playboy-porno.

Dejando de lado finanzas, un poco de investigación demuestra que el énfasis en afeitar y depilar podría ser malo para la salud de las mujeres. Al igual que los pulgares opuestos y cualquier instinto que nos hace saltar ante los ruidos fuertes, el vello púbico sirve a un propósito simple: están ahí para proteger nuestras partes femeninas. Eliminarlos deja aberturas miniaturas, que pueden dar la bienvenida a bacterias infecciosas. Sin importar si me reformo para siempre para convertirme en lo que Caitlin Moran, autora de Cómo Ser Una Mujer, llama "una pubicatarian", mi billetera y yo estamos felices de saber que mi novio no se desmotiva por un poco de pelo. Y para mi próxima broma sexual, planeo incorporar una peluca rojo brillante.

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